jueves, 9 de febrero de 2017

Ahora seremos nosotros

    Y llegó el día mis queridas hijas Vera y Gabriela, el Tío Rafa subió al cielo.
    Con vuestros recién cumplidos 9 años, hemos comprendido una vez más que algunas personas nacen para ser inmortales.
    Se hace difícil para cualquier persona entender la muerte, pero vuestra duda me llenó aún más de emoción por su belleza.
     Permitan unos instantes amigos, si viajo en el recuerdo para contarles algunas cosas.
   
Cada Navidad, cada nochebuena, nuestra familia,  grande, ruidosa y muy numerosa, nos reunimos para sentirnos unidos, para decirnos que nos queremos y entre ellos, el Tío Rafa es una parte fundamental. Cada Navidad reune una amalgama de petardos y cohetes con los que su alma baturra y divertida, hace las delicias de los pequeños de la casa, sirviendo además en mitad del estruendo, para despertar a un Papá Noel que algunas veces se muestra perezoso. Vera y Gabriela descubrieron que quizá debido a sus muchos años, Papá Noel siempre duerme un poquito y el tirar algún petardo y cohete era necesario para despertarlo y hacerle viajar por el cielo.  Mis hijas vivían con emoción el último de los cohetes pues como éste año, vieron ya pasar ese trineo de Papá Noel que nos hizo recordar que la emoción siempre viene de la mano de la ilusión y que madurar nunca está en discusión con soñar.
       El Tío Rafa se marchó de nuestra existencia terrenal pero no de nuestro corazón, de nuestra cabeza ni de nuestra memoria. Él ha sido y es parte de nuestra vida, de toda nuestra existencia, del amor que sentíamos y sentimos por él, de sentirnos orgullosos de cada instante que disfrutamos contigo. Llegó el momento y nos sumamos a ese ¡hasta pronto!.
      El otro día mis queridas Vera y Gabriela cumpliendo el deseo del amor, vuestra madre y yo os llevamos al hospital a despedir al Tío Rafa y, entre lágrimas, os intentábamos consolar y explicar que la muerte nunca es el final de las personas que amamos. Cada vez que cerréis los ojos podréis acariciar, escuchar sus risas, sentir el amor que siempre sintió por vosotras y el sentirnos afortunados del premio que nos otorgó con él la vida. Entiendo ahora vuestra preciosa duda, ¿quién despertará ahora a Papá Noel?. Con el mayor nudo en la garganta os digo que ahora seremos muchos los Rafa a tirar esos petardos que nunca os faltarán. Seguiremos buscando la estrella que más brilla donde viven ahora todos esos seres que tanto amamos. Siento mis amores que vuestra madre y yo lo estamos haciendo bien, sintiéndonos orgullosos de vuestra capacidad de amar y de poner en valor la herencia que nos dejan cada ser amado que pasa por nuestra existencia. Algunos podrían pensar que la cama de una persona que nos está dejando no era lugar para niños, pero sí creo sin duda que es el lugar apropiado para el amor.
       Permite ahora Rafa que te diga que espero no haberme guardado en el corazón ni una sola vez sin decirte "te quiero". Has sido fundamental en todas y cada una de las facetas de mi vida y mi familia se hizo grande el día que llegaste. ¿Que yo te ayudé me decías?, ojalá desde el cielo puedas sentir el agradecimiento que yo siento por cada una de tus palabras, por cada instante, por cada abrazo, por cada vez que me decías las verdades abrazando siempre con tu palabra lo que había que hacer.
       Gracias por siempre confiar en mí, incluso en los últimos instantes, guardando en mi corazón tus últimos deseos. Gracias Rafa por dejarme la más bella de las herencias con mi hermana Manoli y mi sobrina Vanessa. No dudes nunca que no olvidaremos brindar por todos vosotros en vuestra nueva morada del cielo y que ahora nos ocuparemos nosotros de lo que tú, como un gran maestro, nos enseñaste.
        Tengo claro que te echaré de menos, quizá demasiado, pero no dejaremos de seguir sintiendo lo que sentimos por mucho que se vaya llenando el cielo.
         Disculpen hoy mis amigos si no puedo escribir más. Algunas veces unos dedos que tantas veces cosen corazones rotos se hacen líos con el hilo.  Si hoy queremos rendir un bello homenaje a las personas que queremos, ¡sigamos viviendo!. Hoy no podremos dejar de llorar, pero mañana será un gran día para luchar por nuestros sueños